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Hojas de sombra

¿De qué manera te hablas?

"Dime cómo te hablas y te diré cómo te sientes"

“El lenguaje es el sistema a través del cual las personas comunican sus ideas y sentimientos, ya sea a través del habla, la escritura u otros signos convencionales para comunicar”


Últimamente escucho mucho y parece que está de moda el lenguaje no verbal, los gestos, la comunicación corporal… La verdad es que me parece un mundo en el que continuar indagando y muy interesante pero, quizás, sólo quizás, ¿No creéis que nos estamos olvidando del lenguaje verbal?


A veces, sin darnos cuenta, con aquello que decimos sin querer estamos queriendo decir muchísimo, sobre todo, a ti misma. Ahora, con todas las nuevas tecnologías, el lenguaje se está perdiendo cada vez más: supuestamente, todas nuestras redes sociales sirven para tenernos más comunicadas pero ¿Es realmente así? Yo creo que no. Pero no quiero desviarme del tema.


De lo que quiero hablarte, realmente, es sobre nuestro diálogo interno. ¿Exactamente qué es?


El Diálogo interno es la conversación que tienes contigo misma. Aunque no lo creas, lo que te dices puede influir mucho en tus sentimientos , emociones y acciones.


Por eso es tan importante estar al tanto de las conversaciones que tienes contigo misma. Es por ello que, te invito, mínimo durante esta semana, que analices y ¡hasta anotes! De qué manera y cómo te hablas, qué cosas te dices en el día a día y qué tipo de mensajes te envías constantemente. ¡Alucinarás con todo aquello que llegas a decirte sin ser (casi) consciente. Vamos a ir mucho más allá, y te voy a explicar los cuatro tipos de diálogo interno destructivo que existen y vamos a ver si te sientes identificada con alguno de ellos.


CATASTRÓFICO


Surge al imaginar el escenario más catastrófico posible. Se anticipa a los hechos (que seguramente no sucederán) y los magnifica. Esto da como resultado una percepción errónea


FRASE: “todo puede convertirse en una tragedia cuando menos lo espero”.


AUTOCRÍTICO


Constantemente se juzga y valora negativamente su comportamiento. Enfatiza sus limitaciones y sus defectos. Se frustra al no poder alcanzar sus éxitos y no observa las pequeñas cosas del camino llamado vida.


FRASE: no puedo, soy incapaz, no lo merezco, no sirvo, soy inútil.


VICTIMISTA


Se caracteriza por sentirse desprotegida y desesperanzada. Cree que todo va a seguir igual y atraviesa obstáculos insalvables entre lo que desea. Se siente víctima del mundo y todos van en su contra.


FRASE: nadie me entiende, nadie me valora, sufro y no les importa.


AUTOEXIGENTE


Se mueve en función de lo que considera como perfección. Es intolerante frente a los errores. No se permite fallar ni tolera la culpabilidad. Se rige principalmente por sus logros pero nunca acaba de sentir satisfacción por ellos.


FRASE: no es suficiente no está perfecto, no ha salido como me hubiera gustado, podría haberlo hecho mejor…


¿Con cuál de estos diálogos internos te sientes más identificada/o? ¿De qué manera te limitan en tu vida? ¿De qué has tomado conciencia? ¿Con qué otro tipo de frases quieres hablar(te) a partir de ahora? Te invito a que puedas escribirlas para tomar conciencia de qué manera te hablas.


Como te decía al principio, estamos perdiendo la comunicación verbal, y ya no sólo eso, sino que también, nos condicionamos y nos limitamos a través del lenguaje.


¿Cuántas veces te has dicho: No puedo más? ¿Crees realmente que era así? Cuando digo que el lenguaje condiciona, me refiero precisamente a estas frases tan limitadoras como la que os he mencionado “No puedo más”.


Cada vez que nos decimos algo así de manera interna o en voz alta, nos estamos enviando un mensaje: de ti depende que ese mensaje te ayude a afrontar las situaciones del día a día o la etapa que estás viviendo o, por el contrario, un mensaje que te condicione y no te permita avanzas.


¿Qué mensajes te envías tú? Vamos a cambiar el dicho de “piensa mal y acertarás” por el de “habla en positivo y acertarás mucho más”. Bien es cierto que, cuanto te rodeas de personas positivas, tu estado de ánimo cambia. Yo te invito a que ahora sea tu lenguaje el que hable en positivo y verás la diferencia y ya no sólo por cómo cambia tu estado de ánimo, sino también que puedas observar cómo cambias tú a través de tu lenguaje. Con esto, no quiero decir que ahora tu vida sea un camino de pétalos de seda, pero verás cómo la manera de ver y de contar(te) las circunstancias, te cambia ese camino por uno mucho más llevadero, ya que el malestar surge, en este caso, de tu lenguaje.


Y tú ¿En qué ocasiones crees que el lenguaje te ha condicionado? ¿Te autolimitas a través de tus palabras?



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