Gracias, a mí

"Lo que separa el privilegio del derecho es la gratitud ".

Brené Brown


Llegamos de trabajar a casa y tenemos cierta tendencia a repasar cómo ha ido el día, pero como en varias ocasiones he dicho, la sociedad tira hacia la balanza negativa y eso nos influye de un modo u otro.


Es como cuando alguien va al psicólogo. ¿Qué preguntas se le hacen a una persona que hace terapia?


- ¿Te ha dicho ya lo que tienes? ¿Qué problema tienes? ¿Qué diagnóstico te ha dado? ¿Es algo grave? ¿Tiene solución?


Pues bien, yo te invito a que lo plantees de otro modo.


- ¿Cómo has salido de la sesión? ¿Qué has aprendido? ¿Qué te llevas de la terapia? ¿En qué estás mejorando?


Y precisamente, esta serie de pensamientos automáticos disfrazados en negatividad, también nos pasa al llegar a casa. En vez de ver aquellos momentos que nos han pasado durante el día que nos hayan aportado algún beneficio, tenemos la tendencia a pensar en el atasco de primera mañana que me ha quitado tiempo, en el señor que no me ha dado los buenos días al entrar al trabajo, en el empujón que me he llevado en el metro, en las malas contestaciones de los clientes…y así, realizamos una larga lista mental de todo aquello desagradable que nos ha sucedido durante el día ¿Me equivoco?


Es así, solemos ver el vaso medio vacío pero con este post, espero que a partir de hoy empieces a ver el vaso medio lleno y ¡de tu refresco favorito!

La Alegría, podría ser una emoción que nos ayudaría muchísimo a ir llenando ese vaso que siempre vemos a la mitad, pero no es tan fácil activar esta emoción y ponerla en marcha cuando queramos. Es por ello que te traigo una actividad que quiero compartir contigo que te ayudará no sólo a tener una actitud de gratitud llevándote a tener más positividad y energía.


¿Actitud de gratitud? ¡Así es! No he usado este sustantivo de manera gratuita ya que te invito a que hoy empieces a hacer tu Frasco de la gratitud.


Para ello, primero debo explicarte que ya por el año 2003 dos psicólogos como son Mcollough y Emmons realizaron un estudio sobre la gratitud. En él, dividieron a varias personas en tres grupos dándole a cada uno de los miembros del grupo un diario.


En el primer grupo debían escribir todo aquello que les había pasado durante el día En el segundo grupo, sólo podían anotar los eventos desagradables del día Al tercer grupo, debían registrar de todo aquello del día por lo que daban las gracias


¿Sabes cuáles fueron los resultados? El tercer grupo tuvo unos resultados en la vida diaria mucho más positivos, tenían tendencia a ayudar a los demás, hacer ejercicio y lograban con más facilidad sus objetivos. Presentaban mucha más energía, entusiasmo y optimismo que obviamente el segundo grupo e incluso el primer grupo. Además, el estudio demostró que todas las personas que habían hecho una lista por todo aquello que debían estar agradecidos llegaron a sentir gratitud independientemente de si los eventos y hechos fuesen positivos o negativos.


Una manera de poder tener estos beneficios, se trata del ejercicio de El Frasco de la Gratitud. Hay muchísimas maneras de hacerlo y cada uno puede encontrar la forma y el modo en el que más le guste. Yo os voy a proponer la que considero más útil y óptima.


Deberás elegir un frasco que te guste, que incluso te sirva de decoración ya que debe ocupar un lugar en tu habitación o dónde más prefieras en tu hogar, con tapa, sin tapa, de color, de cristal…hay infinidad de posibilidades así que ¡tú decides! También necesitarás tiras de papel para escribir y un lápiz o bolígrafo. Así de simple.


Una vez tengas el material listo, deberás escribir cuando haya terminado el día la respuesta a…


- Hoy estoy agradecida/o por…

- Hoy he logrado…

- Mi mejor virtud hoy ha sido…

- Cosas geniales que hayan pasado hoy


Una vez hayas metido en el frasco una o todas las opciones anteriores puedes preguntarte…


- ¿Qué podría haber hecho mejor?

- ¿Qué he aprendido hoy?


Te animo a que lo puedas escribir, ya que siempre es mejor escribirlo que sólo pensarlo, puesto que cuando escribimos se activan neuronas distintas y muchas más a cuando sólo lo pensamos o lo decimos.


¡Ojo! Como siempre digo, los resultados del Frasco de la Gratitud no deben ser sumamente altos, ya que, por ejemplo, un logro y algo genial que me haya podido pasar hoy es que me hayan dado los buenos días con una gran sonrisa. La cuestión es que puedes dar las gracias absolutamente por todo y esa es precisamente ¡la gracia!


Una vez hayas hecho esto durante el día, te invito a que al final de la semana puedas leer todas las tiras de papel y recordar todo aquello que te ha sucedido a lo largo de la semana y guardarlas o quemarlas para volver a empezar el frasco la nueva semana con los mismos po nuevos agradecimientos.


Este ejercicio, te ayudará a ver las pequeñas cosas de tu día a día de las que ahora no somos conscientes o no prestamos la suficiente atención en aquellos detalles que hacen que el día a día y la rutina siempre tengan algo por lo que el día ha valido la pena. ¿No crees?


(Gracias a ti, el día puede ser extraordinario.)


¿Te animas a usar el Frasco de la Gratitud? ¿Qué agradeces tú? ¿Por qué das las gracias?

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