Si es mi elección no es mi obligación.

"Lo más difícil no es cumplir el deber, sino conocerlo".

Vizconde De Bonald




“Tengo que hacerlo” “No quiero pero es que no me queda otra” “Lo haré porque no tengo más opción”


¿Te ha sonado alguna de estas frases? ¿Alguna vez has dicho algo así o parecido?


¿Cuántas veces has realizado algo que realmente no querías hacer? A estas actividades, las solemos llamar obligaciones. Supuestamente, todos las tenemos. Cuando hacemos algo incluso aunque sea agradable por obligación acaba generando un cierto rechazo o resistencia.


Por ejemplo. Una persona a la que le encanta experimentar con la comida y cocinar le genera un bienestar. Trabaja como cocinero pero con el tiempo, el acto de cocinar lo siente como una obligación y empieza a generar resistencia y ese bienestar, va desapareciendo. La elección de cocinar ha pasado a ser una obligación.


Ahora, piensa en algo que te gusta pero que alguna vez, te lo has tomado o lo has sentido como una obligación. ¿Ya lo tienes? Ahora, añádele un propósito, un objetivo. Simplemente, se trata de darle un uso, de buscarle un significado. Para ello, pregúntate ¿Para qué? Vamos a seguir con el ejemplo. Sabemos que al cocinero ya no le genera bienestar cocinar, así que él mismo se pregunta ¿Para qué cocino? Existen infinidades de respuestas según la persona. Uno de los motivos, podría ser el dinero, ya que le ayuda a poder pagar sus gastos. Otro podría ser, las caras de satisfacción de los comensales…y así muchas otras posibilidades.


Todo lo que hagas, tiene un -para qué-.


De esta manera, la obligación pasa a ser una elección ya que cumple con un propósito u objetivo. Saber que existen más posibilidades, que no haces aquello porqué no te queda otra es primordial, ya que, nos proporciona libertad. Qué bonita palabra, ¿verdad? Darle sentido a aquello que hacemos, nos proporciona el poder elegir simplemente porque quieres.


Volviendo a una de las primeras frases “Lo haré porque no tengo más opción”, cuando a esa –opción- le encuentras un propósito o un sentido, estás ampliando más opciones. Es decir, lo haces porqué eliges hacerlo y eso te da más opciones para hacerte responsable de cómo decides hacer las cosas e invertir tu tiempo en ellas. Así que, realmente, tienes la opción de disfrutarlo, de ser consciente de ello y abandonar el rechazo o resignación que te producía en un inicio.


Muchas veces, incluso hacemos de nuestra elección una obligación, sobre todo, cuando conectamos con la tristeza, el dolor o la amargura. Lo podemos observar en frases como “Si yo no lo hago, nadie lo hará” “Es así y es mi obligación (como madre, padre, adulto…)”.

Te invito a que reflexiones de manera totalmente consciente de aquello que crees que tienes obligación para saber lo que realmente te está impidiendo tu felicidad.


Con ello, no quiero decir que empieces a pensar en todo aquello que haces de manera literal, sino que se trata de ser totalmente sincero o sincera contigo y ver desde dónde actúas, de dónde nace ese –hacer–. ¿Desde dónde estás eligiendo? Ya que, si te paras a pensar, todo aquello que haces tiene un propósito y se trata de descubrirlo.


¿Qué pasa cuando descubres que no te gusta lo que hay debajo de esa elección? Este propósito, no tiene por qué nacer o tener un sentido agradable. Es decir, a veces, hacemos cosas con un significado que no nos agrada ya sea con una finalidad de gustar a los demás, para evadirnos, para no afrontar los problemas, para no sentir culpabilidad, entre otros y es aquí dónde conectamos los motivos que nos llevan a elegir con valores que nos cuesta reconocer de nosotros mismos.


¿Cómo saber qué propósito hay detrás? Además de preguntarte el – Para qué– debes realizar un pequeño ejercicio. Primeramente debes cambiar:


-Debo hacer– por – Elijo hacer–


Ahora, en una libreta o en cualquier hoja puedes apuntar aquellas acciones en las cuales quieras ver qué sentido tienen y escribir:


  • Elijo hacer (_) porque quiero (_)

  • Elijo hacer (_) porque busco (_)

  • Elijo hacer (_) porque obtengo beneficios cómo (_)

Qué importante es definir los conceptos, sobre todo cuando se trata de términos como la obligación y la elección ya que socialmente suelen confundirse mucho, sobre todo, de manera inconsciente.


Si tenemos una obligación pero le añadimos un propósito, un sentido y un significado esa «obligación» pasa a ser una elección para tener una determinada finalidad. Es decir, realmente ¿Quién nos obliga a hacer algo? Creo que todo se reduce a uno mismo pero sin ser determinista.

Nosotros somos quienes tenemos el poder de elección y elegimos si aquello que vamos a hacer sea una obligación o una elección


Y tú ¿Qué eliges hacer ahora? ¿Para qué vas a hacerlo? ¿Qué pretendes con tus acciones? ¿Tienes elección u obligación?

122 vistas3 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo
  • YouTube
  • LinkedIn - Gris Círculo
  • Instagram - Gris Círculo
  • Facebook - Gris Círculo
  • Gris Icono de Instagram

lapsiquedecoranti@hotmail.com

lapsiquedecoranti

Calle Castillejos 326,

08025Barcelona

C-27887

Copyrigth © La Psique de Coranti || Irene Gutiérrez Coranti