Había una vez una adversidad

Actualizado: 25 de abr de 2019

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.”

Albert Einstein



Alguna vez has pensado ¿cómo actúas frente los problemas? O has entrado en un bucle del cual piensas que no puedes salir ya que siempre acabas cayendo bajo la misma piedra, ¿has sentido que ya no puedes más? ¿Cómo gestionas los problemas?

En una de las definiciones de adversidad, me he encontrado con que se trata de “una forma de infortunio, cuando la suerte es desgraciada o contraria” Pero, ¿realmente se trata de tener suerte o no?


Os traigo una pequeña historia sobre qué tipo de persona somos ante un problema/adversidad y quiero compartir con todos vosotros;


LA HISTORIA DE LA ZANAHORIA, EL HUEVO O EL CAFÉ

"Había una vez una hija de un viejo hortelano que se quejaba constantemente sobre su vida y sobre lo difícil que le resultaba salir adelante. Estaba cansada de luchar y no tenía ganas de nada; cuando un problema se solucionaba otro nuevo aparecía y eso le hacía resignarse y darse por vencida facilmente.


El hortelano le pidió a su hija que se acercara a la cocina de su cabaña y que tomara asiento. Después, llenó tres recipientes con agua y los colocó sobre fuego. Cuando el agua comenzó a hervír colocó en un recipiente una zanahoria, en otro un huevo y en el último vertió unos granos de café.


Los dejó hervir sin decir palabra mientras su hija esperaba impacientemente sin comprender qué era lo que su padre hacía. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café.


Miró a su hija y le dijo: "¿Qué ves?”. "Zanahorias, huevos y café", fue su respuesta. La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Le quitó la cáscara y observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su dulce aroma. Humildemente la hija preguntó: "¿Qué significa esto, papá?"


Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo. Pero habían reaccionado en forma muy diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. El café sin embargo era único; después de estar en agua hirviendo, había cambiado el agua.


"¿Cual eres tú?", le preguntó a su hija. "Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿Cómo respondes? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? ¿Poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, o un despido, te has vuelto dura y rígida? Por fuera eres igual pero, ¿cómo te has transformado por dentro?


¿O eres como el café? El café cambia el agua, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren.


Ser un huevo o una zanahoria no te ayudan a tirar para adelante, pero si te has sentido identificado con alguno de ellos es tiempo de reflexionar. Cómo te has contruido de esta manera y qué sentido tiene en tu vida ser huevo o zanahoria. Recuerda que las circunstancias son poderosas, pero tú lo eres mucho más.


Y tú, ¿Cuál de los tres eres?”



En algún momento u otro de nuestras vidas, nos encontramos con dificultades, problemas o adversidades y es parte de nuestro día a día.


En estos casos, el problema/dificultad es relativo y debemos primeramente aceptarlo, analizarlo e intentar comprender el origen de esta adversidad. Y ¿Ahora qué? Estarás pensando… pues bien, lo más importante es intentar abordarlo desde la aceptación y saber de qué herramientas dispones para poder afrontarlo. Al fin y al cabo, el problema siempre será como el agua en el cuento, se trata de ver cómo asumes tú este problema y como lo afrontas.


Donde empieza un problema, acaba una solución y por ende, un aprendizaje.


Normalmente, solemos tener dos tipos de roles frente a los problemas; el rol de víctima, visto desde el no entendimiento, la frustración y compadecerse de uno mismo, o por el contrario, el rol de una persona que afronta y coge las riendas sobre su vida, la cuestión es qué rol y qué posición eliges tú.


¿Qué eres, una zanahoria, un huevo o un café?

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