Cadenas en libertad

“No creas lo que tus ojos te dicen. Sólo muestran las limitaciones. Mira con tu entendimiento, descubre lo que ya sabes y hallarás la manera de volar.”

Richard Bach


En base a vuestros comentarios, de los que me habéis hecho cómplice y me habéis hecho llegar, aquí os traigo otro cuento, que tanto os gusta, que quiero que leáis detenidamente.


Es uno de mis favoritos ya que, para mí, la base de estos cuentos que os hago llegar es la reflexión, el cuestionamiento y el romper con los distintos paradigmas y creencias que muchos de nosotros nos decimos a nosotros mismos sin cuestionarnos ni un solo ápice de aquellos mensajes que nos enviamos.


A veces, es bueno cuestionarse y confrontarse.


“Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de ellos eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante que, como más tarde supe era también el animal preferido de otros niños.


Durante la función, la enorme bestia hacía gala de un tamaño, un peso y una fuerza descomunales…Pero, después de la actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba sus patas. Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo.


Y aunque la madera era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.


El misterio sigue pareciéndome evidente. ¿Qué lo sujeta entonces?. ¿Por qué no huye?.


Cuando era niño, yo todavía confiaba en la sabiduría de los mayores. Pregunté entonces por el misterio del elefante… Alguno de ellos me explicó que el elefante no huía porque estaba amaestrado.


Hice entonces la pregunta obvia: “Si está amaestrado, ¿porqué lo encadenan?”.


No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo, me olvidé del misterio del elefante y la estaca…Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta:


El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.


Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él. Imaginé que se dormía agotado y al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día y al otro… Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.


Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa, porque, pobre, cree que no puede.


Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo.


Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza”


Y ahora yo, te pregunto… ¿Cuáles son tus cadenas? ¿Pones a prueba tus capacidades y potencialidades?


Tú eres quien mejor te conoce y no permitas que esas cadenas mentales, te limiten y te condicionen, rómpelas para así poder llegar a un estado de bienestar, busca tu plenitud y ¿Por qué no? tu felicidad.


Ponte a prueba y verás de lo que eres capaz. Te invito a que reflexiones sobre este cuento y veas cuáles son tus límites y cúales son tus potencialidades. ¿Cuantas veces te has sentido identificado con el Elefante? ¿Vas a resignar a tu destino como el Elefante?


¿Qué cadenas mentales te has grabado a lo largo de tu vida?







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