A su servicio, mundo.

“No conozco la clave del éxito, pero sé que la clave del fracaso es tratar de complacer a todo el mundo”.

Woody Allen




¿Alguna vez has hecho algo por otra persona que no te apetecía nada? ¿Sientes que debes estar al pie del cañón con tus amigos, familia o entorno porque es tu deber? ¿Te supone un sacrificio dar tanto amor?


Seguramente habrás oído hablar del síndrome de Peter Pan pero ¿Conoces el síndrome de Wendy?


“El síndrome de Wendy se manifiesta en una necesidad absoluta de satisfacer al otro. Esta conducta se debe al miedo al rechazo y al abandono


Para conocer un poco más sobre este síndrome, el psicólogo Jaime Lira, nos señala las principales características y comportamientos de personas que pueden padecer este síndrome, siendo estos los siguientes:

  • El individuo se siente imprescindible

  • Entiende el amor como sacrificio

  • Puede resignarse al sufrimiento o bien manifestarlo llorando

  • Evita a toda costa que los demás se molesten

  • Insiste en hacer las tareas y asumir las responsabilidades de la otra persona

  • Pide perdón por todo aquello que no ha hecho o que no ha sabido hacer

  • Termina por asumir el papel de padre o madre de su pareja.

  • Se deprime por falta de atención y depende de la aceptación social


Vivimos en una sociedad en la que estar siempre pendiente del otro, tener disponibilidad para los demás y complacer a todo tu entorno – es lo que toca – pero, ¿es realmente un deber?

Ahora, y aún más con la tecnología, en cuanto no has contestado al momento o no estás instantáneamente casi a disposición del otro se puede generar un problema. Y ya no sólo hablamos de la temporalidad, sino que también suma o resta el factor calidad.


¿Qué te hace complacer a los demás? ¿Sientes una necesidad de agradar a todo el mundo?


Cuando sucede todo lo contrario, como por ejemplo, no poder contestar o estar en ese momento por y para la otra persona, automáticamente te conviertes en –egoísta – o empiezas a ser el malo o mala de la película porque no puedes satisfacer la necesidad del otro. ¿Te han hecho sentir así alguna vez? Pero, cuando estás ayudando al otro ¿Cómo te ayudas a ti? ¿Quién sujeta de ti cuando ya no puedes más?


Y nos podemos preguntar ¿Es posible satisfacer a todo el mundo? ¿Debes agradar a los demás? Siento decir que es imposible.


Además de eso, intentar agradar a todo el mundo, se trata de estar en un estado constante de complacencia lo cual provoca un desgaste de energía muy grande y provoca que nos olvidemos de nuestras propias necesidades para estar pendiente de la de los otros y encima buscar su aceptación y aprobación: la cual, no tiene porqué llegar nunca.


En alguna ocasión lo he comentado y, me gustaría remarcar que, tú debes ser tu prioridad y no se trata de egoísmo, sino de amor propio.


Pero ¿Qué nos lleva a complacer a los demás?


En el periodo de nuestra infancia, sobre todo, nos han enseñado que toda acción tiene su reacción. Todos llevamos un niño dentro y este, en su momento, pudo interpretar que si no hacemos algo por los demás, si no tenemos la aprobación de los otros, entonces nadie nos va a querer. De esta manera, se genera la creencia de que debes hacer algo por la otra persona para que esta te llegue a querer. ¿Realmente es así? ¿Debemos estar siempre a la disposición del otro para que nos quiera?


En estos casos, en cuanto no le encajamos o no gustamos a una persona, automáticamente nos aparece esta creencia y nos puede generar frustración. Así que, debemos aceptar, principalmente, que no podemos gustar a todo el mundo. Por tanto, aceptar es el primer paso y dejar de exigirnos tanto ni ser tan duros con nosotros mismos.


Se trata de poder cubrir las necesidad de los demás siempre y cuando, tu necesidad principal seas tú y, por tanto, cubrir tus propias necesidades será la prioridad.


Te invito a que puedas reflexionar de todas aquellas veces en las que has gastado de manera excesiva tu energía para satisfacer al otro, a esa persona por la cual siempre estás a su disposición y aunque no te apetezca o no tengas las fuerzas necesarias, sientas la necesidad de cubrir sus necesidades antes que las tuyas para obtener una aprobación que, a veces, nunca llega. ¿Te has sentido identificado o identificada?


Y tú, ¿Hasta qué punto intentas complacer a los demás? ¿Y a ti? ¿Te complaces lo suficiente y atiendes tus propias necesidades?

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