Buda de Oro

"Siempre es incierto el espacio de ti mismo en que lentamente puedes edificarte".

Miquel Martí i Pol


Os voy a contar una historia real que sucedió no hace mucho tiempo...


" A principios de los años 1930, unos trabajos de acondicionamiento de las orillas del río Chao Phraya, cerca del barrio chino de Bangkok, requirieron la destrucción de un viejo templo abandonado que contenía una estatua de Buda en estuco dorado. Como era impensable destruir la estatua, a pesar de su aspecto poco atractivo, se decidió trasladarla al Wat Traimit, una pagoda de poca relevancia. El templo no tenía edificio apto para almacenarla, y la estatua estuvo 20 años en el exterior, bajo un simple techo de chapa.


En 1957 debía construirse un nuevo edificio y los monjes decidieron instalar allí la estatua. Una grúa tenía que desplazarla con precaución, pero desafortunadamente cedió un cable y la estatua cayó en el barro. Este mal presagio asustó a todo el mundo, y después de una fuga multitudinaria, la estatua quedó abandonada en el suelo. Era la estación de las lluvias, y como para dar la razón a los malos presagios, una formidable tormenta se desencadenó toda la noche, anegando la ciudad bajo trombas de agua.


Al alba, un monje de la pagoda volvió a evaluar los daños, y empezó a quitar los restos de barro de la estatua, observando que el estuco mojado estaba agrietado y dejaba ver un metal brillante. Tras algunas indagaciones se dio cuenta que bajo el estuco la estatua era de oro macizo de 3 metros de altura y 5,5 toneladas. Esta noticia dio la vuelta a la ciudad, asegurando al templo una fama, una riqueza y un incremento en las visitas nunca más disminuida. Todo lo que brilla es oro".


La primera vez que escuché esta historia, me hizo pensar mucho y la quería compartir contigo, precisamente, más por lo que esconde que por lo que dice. Creo que siendo una historia real, amaga una moraleja muy interesante sobre el buda de oro que todos tenemos.


Todo ese montón de barro son aquellos escudos y barreras que nos ponemos para protegernos del exterior, de los demás, del mundo. ¿Tú de qué te proteges? ¿Cuál es tu miedo?


A veces, ese barro ha sido impuesto por nuestro entorno, por las opiniones ajenas, infravaloraciones de los demás…otras, en cambio, hemos sido nosotros mismos quienes nos hemos ido llenando capa tras capa, desconociendo qué había en nuestro interior. ¿Quién te ha ido llenando de esa arcilla? ¿De qué se compone tu capa? ¿Miedos, inseguridades, valores negativos, creencias limitadoras…?


Lo sepamos o no, todos tenemos un poder, un don, habilidades y competencias que, muchas veces, enmascaramos tras ese barro de arcilla de manera inconsciente. Sin darnos cuenta, lo ocultamos y lo escondemos por miedo a las consecuencias o a la incertidumbre. Otras, ni siquiera sabemos que realmente, tenemos ese buda de oro ahí, atrapado.

Espero que esta historia real, te haya gustado pero, sobre todo, te haya hecho reflexionar y te invito a que así lo hagas. Tú tienes ahí un buda de oro esperando a relucir, a brillar. No dejes que todas esas capas te limiten y no te permitan sacarlo a la luz. Busca ese buda de oro que hay en tu interior.


¿Dónde está el tuyo? ¿Cómo es tu buda de oro?


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