El tren de las emociones

Actualizado: 3 de may de 2019

“No podemos elegir nuestras circunstancias externas, pero siempre podemos elegir como responder ante ellas”.

Epícteto




-¿Por qué todo me tiene que pasar a mí?

¿Cuántas veces te has hecho esta pregunta? Y me atrevo hasta a decir que precisamente no en los mejores momentos de tu vida… ¿Es así?


Siempre me ha llamado la atención la frase del filósofo José Ortega y Gasset Yo soy yo y mis circunstancias”. Es decir que, siempre habrá un entorno, un contexto, una situación y tenemos la tendencia a enfocar toda la energía en la circunstancia en vez de en el yo. ¿Nunca te has planteado que los resultados de tus acciones dependen de ti?


En muchas ocasiones, nos ha llegado a suceder exactamente lo mismo pero hemos reaccionado de una manera u otra y el día nos ha cambiado por completo ya sea para bien o para mal.

Es decir, en la vida, y no hace falta generalizar tanto, ya que durante un día pueden sucedernos cientos y cientos de cosas. Vamos a intentar visualizarlas como -eventos neutros-. De esta manera, evitaremos realizar una connotación positiva o negativa. ¡Vamos a poner un ejemplo y a dejar de filosofar tanto!


- Me he despertado esta mañana y tengo pensado ir a dar un paseo por la playa ya que es domingo y estoy en mis días libres después de unas semanas duras de trabajo. Empiezo a prepararme la mochila para el estupendo día en la playa que tengo pensado. Cogeré un poco de agua fresca para el camino y unas chanclas bien cómodas. Cuando voy a la cocina y le doy vueltas a mi café miro por la ventana y el cielo está gris. Muy gris. La cosa no pinta nada bien.

Están empezando a caer gotitas. Gotas. Cada vez llueve más…miro en el móvil y se avecina tormenta veraniega y el sol no aparecerá en todo el día.


¿Qué se te ha ido pasando por la cabeza? ¿Has podido visualizar este episodio como un “evento neutro”? ¿O tus patrones arraigados te han hecho ver esta situación como algo negativo?


Pues bien, esto que has pensado pongamos que será la opción A pero como dicen ¿Siempre hay que tener una opción o plan B, no?


La situación es la que es ¿no? Está lloviendo y eso por suerte o por desgracia no está bajo nuestro control. Pero siempre tenemos un mínimo de dos opciones y no me refiero a nivel organizacional de preparar más de un plan todos los días, sino más bien me refiero a que depende de ti la actitud que tomes ante la situación y por tanto, tu estado de humor y cómo va a ir el día.


Siguiendo con el ejemplo, seguramente lo primero que habrás pensado es que ya se ha chafado tu plan de ir a la playa pensando: qué mal, qué fastidio, siempre me tiene que pasar algo a mí…No pienso ir a ningún sitio porque ya estoy de mal humor (Opción N de negativa)


Pero tenemos la opción de pensar: ¡qué bien! Ya tocaba un poco de lluvia, además siempre estoy a tiempo de seguir con mi café y ponerme alguna peli o simplemente escuchar la lluvia, oler el césped mojado o pensar que hace el día perfecto para empezar a escribir algún que otro propósito que siempre tengo pendiente y nunca doy el paso a la acción. (Opción P de positiva).


La situación sigue siendo exactamente la misma: Llueve. Pero depende únicamente de ti y nadie más que de ti que uses la Opción N o la Opción P. En función de cuál elijas, tu día será distinto.


Y pensarás – Decirlo es muy fácil y soy la primera persona que no quiere tener un mal día pero una cosa es decirlo y otra muy distinta hacerlo o llevarlo a la práctica… –

Así que, para que no se quede en un simple “piensa bien y te irá mejor” quiero compartir con todxs vosotrxs una herramienta súper útil para poner en práctica el dicho al hecho.


Se trata de una técnica, dentro de la llamada Terapia Racional Emotiva, basada por el psicoterapeuta cognitivo Albert Ellis. Esta herramienta se llama “El tren de las emociones”.


·En el primer vagón nos encontramos con la Situación. En este Vagón debemos ver “Lo que pasa. La situación”.
·En el segundo vagón nos encontramos con el Pensamiento. Aquí veremos “Lo que pienso”.
·Continuamos y nos encontramos con el vagón de la Emoción. “¿Qué siento?”
·En el cuarto vagón está la Acción. Es aquí donde debemos preguntarnos “¿Qué voy a hacer?”
·Por último, en este tren tan peculiar, nos encontramos con el final donde está el Resultado.

- SITUACIÓN-PENSAMIENTO-EMOCIÓN-ACCIÓN-EL RESULTADO

.

De esta manera, te propongo y te invito que ante cada situación en la que has obtenido un resultado que no querías, te bajes de ese tren y esperes en la estación al siguiente. Entra al primer vagón y ves paseando por el primer vagón pero esta vez algo desde otra perspectiva al tren que habías cogido anteriormente. Verás que vas a dirigirte al vagón del pensamiento de otra manera y aquí, sobre todo en este vagón piensa, analiza y reflexiona: El hecho es el que es ¿Qué voy a hacer con ello?


Siempre que quieras, puedes ir hacia adelante o hacia atrás, puedes moverte libremente por los vagones, detenerte en alguno de ellos para analizar exactamente qué sientes, qué piensas, qué haces... ya que la cuestión es que el resultado sea precisamente el que tú quieres, el que tenias pensado en un inicio y el que te llevará a consecuencias positivas, al mejor desenlace.


Dicen que toda acción tiene su reacción ¿no es así? Te invito a que puedas usar esta herramienta ya sea escribiendo lo que pasa en cada vagón o aplicándolo de la manera que te sea más útil en cualquier situación en la que no veamos los resultados òptimos que queremos o en aquellos que nos afecten de una manera u otra tanto anímicamente como emocionalmente.


¡Tú eliges! ¿Quieres montarte en el tren de las emociones? ¿En qué vagones tienes más dificultades? ¡Tú decides!

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