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Hojas de sombra

Soy tu aliada, no tu enemiga


Hola soy tu Rabia, ese sentimiento ardiente e intenso que a veces te consume. Hoy, te escribo para tratar de entendernos un poco mejor.


Primero, déjame decirte que no soy tu enemiga, aunque a veces pueda parecerlo. Estoy aquí para protegerte, para alertarte cuando sientes que algo te hiere o te amenaza. Mi función es impulsarte a tomar acción, a enfrentar lo que te preocupa y a defender lo que valoras.


Como te decía, soy la Rabia, y soy una emoción que a veces aparece sin previo aviso, como un fuego ardiente que quema desde lo más profundo de tu ser. Puede que te preguntes por qué estoy aquí, qué sentido tiene mi presencia en tu vida y cómo puedes lidiar conmigo. Permíteme explicarte.


Soy la manifestación de tu frustración, tu enfado y tu indignación. Aparezco cuando sientes que tus límites han sido cruzados, cuando te han hecho daño o cuando algo no ha salido como esperabas. Mi función en tu vida es la de ser una señal de alarma, un recordatorio de que debes proteger tus intereses, tu dignidad y tu bienestar.


Aunque a veces pueda parecer que estoy aquí para causarte problemas, en realidad, estoy tratando de ayudarte. Cuando te sientes herido o injustamente tratado, soy tu voz interna que te impulsa a tomar medidas para cambiar la situación. Soy una fuente de energía que te da la fuerza para defender lo que es correcto y para enfrentar los desafíos que se te presentan.

Es cierto que a veces puedo ser abrumadora. Puedo hacerte sentir fuera de control, impulsándote a decir o hacer cosas de las que luego te arrepientes. En esos momentos, es importante recordar que soy solo una emoción, una parte de ti, y tú tienes el poder de decidir cómo manejarme.


Puedes aprender a canalizarme de manera constructiva. En lugar de dejar que te domine, puedes tomarte un momento para respirar profundamente y reflexionar sobre lo que realmente te está causando molestia. Puedes expresar tu rabia de una manera saludable, comunicándote de manera asertiva en lugar de reaccionar de forma impulsiva. Aunque sé que a veces aparezco de manera tan impulsiva que es difícil saberme llevar.


También puedes recurrir a actividades que te ayuden a liberar la energía que te despierto. El ejercicio, la meditación, la escritura o hablar con alguien de confianza son formas efectivas de procesar y gestionar tu rabia.


Recuerda que soy una emoción válida, y negarme no resolverá nada. En lugar de eso, trata de entender por qué estoy aquí y cómo puedo ayudarte a mejorar tu vida. Aprender a trabajar conmigo en lugar de en mi contra te permitirá tomar las riendas de tus emociones y vivir una vida más equilibrada y satisfactoria.


¿Qué hago? Bueno, cuando aparezco frente a una situación que consideras injusta o que va en contra de tus valores, soy la que se enciende en tu interior. Cuando te sientes herida o traicionada, estoy aquí para recordarte que mereces respeto y que tienes derecho a expresar tus emociones. También, a veces, aparezco cuando sientes que no tienes control sobre algo o cuando sientes impotencia. Otra de mis grandes amigas, de las que algún día te hablaré.


Entiendo que a veces puede ser abrumador enfrentarse a mí, pero créeme, estoy aquí para ayudarte a protegerte y afrontar los desafíos que la vida te presenta.


Primero, permíteme explicarte un poco más sobre lo que hago. Mi propósito principal es movilizarte, darte la fuerza para actuar y proteger lo que aprecias. Mi lema es que, sin mí nada cambia.


Ahora bien, ¿Cómo puedes lidiar conmigo de manera más efectiva? Aquí hay algunas alternativas que te propongo:

  • Autoconciencia: El primer paso es reconocer que estoy presente y aceptar que tienes derecho a sentirme. No te juzgues por tener esta emoción, ya que es natural y común a todos.

  • Respiración profunda: Cuando sientas que mi intensidad aumenta, intenta tomar respiraciones profundas y lentas. Esto puede ayudarte a calmarte y a mantener el control.

  • Distanciamiento: Si es posible, aléjate de la situación que te está causando mi presencia. Tomarte un tiempo para pensar y procesar lo que sientes puede ser muy útil.

  • Identificación de desencadenantes: Intenta identificar qué te llevó a sentirte así. ¿Fue una acción específica de alguien más o una serie de eventos? Comprender el desencadenante puede ayudarte a abordar la fuente de tu rabia, es decir, mi presencia.

  • Habla contigo: Mantén un diálogo interno. Pregúntate por qué te sientes así y cuál es la mejor manera de responder. Esto puede ayudarte a canalizar mi energía de manera más constructiva.

  • Expresión asertiva: Cuando estés lista, comunica tus sentimientos de manera asertiva, no agresiva. Hablar con la persona involucrada puede ser una forma efectiva de resolver conflictos y encontrar soluciones. Pero no lo hagas en cuanto yo aparezca, porque quizás no es buena idea.

  • Actividades de liberación de tensiones: Encuentra actividades que te ayuden a liberar la tensión, como hacer ejercicio, practicar técnicas de relajación, escribir en un diario o incluso gritar en un lugar seguro y privado.

  • Búsqueda de soluciones: En lugar de quedarte atrapada en la emoción, enfócate en buscar soluciones prácticas para abordar la situación que ha generado que aparezca en tu vida. Puede ser útil hacer una lista de pasos concretos a seguir.

  • Búsqueda de apoyo: Hablar con alguien de confianza puede ser muy beneficioso. A veces, compartir tus sentimientos puede aliviar la presión y ofrecer perspectivas útiles. Sobre todo, cuando sientes esa necesidad de ventilar o quejarte. ¡Tienes todo el derecho!

  • Aprendizaje constante: Finalmente, recuerda que estoy aquí para recordarte que mereces respeto y que tienes la capacidad de enfrentar situaciones difíciles de manera constructiva.

Quiero que sepas que trabajar juntas en armonía puede llevarte a un mayor autodescubrimiento y crecimiento personal. Con el tiempo, aprenderás a gestionarme de manera más efectiva y a utilizar mi energía para tu beneficio.


Recuerda que soy una emoción natural y parte de ti. Si aprendes a gestionarme de manera adecuada, puedo ayudarte a crecer y a proteger lo que es importante para ti. Juntas, podemos trabajar en armonía para que puedas enfrentar los desafíos de la vida de una manera más saludable y constructiva.


Con respeto y entendimiento,

Tu rabia.

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