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Hojas de sombra

Una carta desde la profundidad de la tristeza


carta de la tristeza

Hola. Si estás leyendo esto, quizás es porque estás viviendo un momento o una situación triste. Incluso una larga temporada. Pues bien. Quiero presentarme. Me llamo tristeza.


Hoy me siento obligada a expresar mis sentimientos hacia ti, aunque sé que puede ser difícil de comprender. Soy la tristeza, esa emoción que muchas veces deseas evitar, pero que inevitablemente forma parte de la vida.


Durante mucho tiempo, me has visto como tu enemiga, como algo que debe ser combatido y superado. Has tratado de huir de mí, buscando desesperadamente la felicidad y la alegría en cada rincón de tu existencia. Sin embargo, permíteme decirte que me has malinterpretado.


Mi propósito no es hacerte daño ni sumirte en la oscuridad eterna. Soy una compañera fiel que te guía en los momentos difíciles, que te permite crecer y aprender de las experiencias dolorosas. Sin mí, no podrías apreciar la verdadera belleza de la felicidad y la plenitud.


Entiendo que mi presencia puede ser abrumadora y desalentadora en ocasiones. Mis lágrimas caen sin control, sumergiéndote en una sensación de tristeza profunda. Pero debes comprender que a través de esa tristeza, también experimentas empatía, compasión y conexión con los demás.


No te culpo por intentar evitar mi presencia. A todos nos gusta sentirnos bien y encontrar la alegría en cada paso que damos. Sin embargo, no puedes negar que he estado presente en los momentos más significativos de tu vida. He estado a tu lado en las despedidas, las pérdidas y los fracasos, recordándote la importancia de valorar lo que tienes.


Te pido que no me temas ni me rechaces. Acepta mi presencia y permíteme enseñarte valiosas lecciones. Permíteme mostrarte que incluso en los momentos más oscuros, existe la posibilidad de crecimiento personal y transformación.


No puedo prometerte que siempre estaré presente en tu vida, pero cuando aparezca, te animo a que te sientas cómoda en mi compañía. Permíteme abrazarte y susurrarte al oído que esta sensación también pasará, dejando espacio para la esperanza y la renovación.


En el viaje de la vida, las emociones son como hilos entrelazados que forman un tapiz único. No puedes eliminar una emoción sin afectar a las demás. Así que, por favor, no me niegues ni me rechaces. Acepta mi papel en tu vida y descubre cómo puedo ayudarte a crecer y encontrar la paz interior.



Hoy tomo la pluma para dirigirme a ti desde el oscuro rincón que habita en lo más profundo de mi ser. Soy esa emoción que a menudo rechazas, ignoras o tratas de evadir. Pero hoy, permíteme tener tu atención y expresar mi voz.


Sé que mi presencia puede resultar abrumadora y desalentadora. No soy bienvenida ni anhelada, pero estoy aquí por una razón. Existo para recordarte que eres humana, vulnerable y capaz de sentir. En medio de tus risas y alegrías, también estoy presente, recordándote que la vida no siempre es un camino de rosas.


Comprendo que preferirías no encontrarte conmigo en tu camino. Anhelas la felicidad, la serenidad y el contento en cada paso que das. Pero déjame recordarte que yo, la tristeza, también tengo mi propósito en tu vida. Soy una guía, un recordatorio de que las cosas no siempre salen como planeamos, de que existen situaciones difíciles y momentos de pérdida.


Cuando me encuentres acechándote en la sombra, te insto a no huir. Permíteme enseñarte lecciones valiosas sobre la vida y sobre ti misma. A través de mí, puedes aprender a apreciar la alegría en su totalidad, ya que solo aquellos que han conocido la tristeza pueden experimentar la verdadera dicha.


Soy como una tormenta que agita tus emociones y te hace cuestionar todo. Puede parecer que estoy aquí para lastimarte, pero en realidad, estoy aquí para sanarte. Permíteme envolverte en mi abrazo melancólico y déjame acompañarte en tu proceso de curación. Enfrentar y aceptar tus tristezas te permitirá crecer y fortalecerte en formas que nunca creíste posibles.


Te ruego que no me ignores, ni intentes reprimirme o esconderme. Cuando me evades, solo creces en desequilibrio y angustia. Acéptame como una parte integral de tu experiencia humana y aprende a convivir conmigo en armonía. Permíteme recordarte que, aunque me encuentres dolorosa y agotadora, también soy una señal de que estás viva y que tienes la capacidad de sentir profundamente.


En los momentos en que me encuentres ocupando cada fibra de tu ser, date permiso para llorar, para descansar y para procesar tus pensamientos y emociones. Confía en que mi visita es temporal y que después de mí, vendrán días más luminosos.


Finalmente, quiero que sepas que no estoy aquí para siempre. Sólo soy una de las muchas emociones que componen tu existencia. A medida que avanzas en el camino de la vida, te encontrarás con otras emociones, algunas más agradables que otras.


Recuerda que eres más fuerte de lo que crees y que tienes la capacidad de superar cualquier tormenta emocional.


Así que, querida persona, no temas a mi presencia. Permíteme enseñarte, acompañarte y ayudarte a crecer. Juntas, podemos encontrar un equilibrio y descubrir que, a pesar de mi sombrío velo, la vida.


Con cariño y comprensión,

La Tristeza.


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