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Hojas de sombra

Tu viejo amigo, el miedo


Soy tu viejo amigo, el miedo. Hoy he decidido escribirte esta carta para expresarte algunos pensamientos que han estado rondando en mi mente últimamente. Sé que nuestra relación ha sido complicada y a menudo me he interpuesto en tu camino, impidiéndote alcanzar tus metas y disfrutar plenamente de la vida. Pero quiero que sepas que mi propósito no ha sido lastimarte intencionalmente, sino protegerte.


Desde el principio, he estado a tu lado como un mecanismo de supervivencia. Mi objetivo principal es mantenerte a salvo, alertarte ante posibles peligros y prepararte para enfrentar situaciones amenazantes. A veces, mi presencia ha sido excesiva y te he generado angustia, pero siempre he creído que era la forma más efectiva de protegerte.


Sin embargo, quiero que comprendas que también puedo ser paralizante. A veces te he impedido tomar riesgos, explorar nuevas oportunidades y alcanzar tu máximo potencial. Mi intención nunca fue limitarte tanto, pero a lo largo del tiempo he aprendido que a menudo me excedo en mi papel.


Deseo recordarte que tú eres más fuerte de lo que piensas. Tienes la capacidad de enfrentar los desafíos que se te presenten y superarlos. No siempre serán fáciles, pero la mayoría de las veces te darás cuenta de que las situaciones que te generaban temor no eran tan aterradoras como parecían en un principio.


Te invito a que, exploremos nuevas formas de relacionarnos. Quiero aprender de ti y entender qué te asusta y por qué. Tal vez, trabajando en equipo, podamos encontrar un equilibrio en el cual puedas tomar decisiones informadas sin que yo te paralice completamente.


Como te he comentado; mi objetivo principal es protegerte, pero a veces puede parecer que estoy obstaculizando tu camino. Entiendo que mi presencia puede resultar abrumadora, pero quiero que sepas que no estoy aquí para controlarte o detenerte intencionalmente.


Lo que deseo de ti es que me escuches y reconozcas mi existencia. Quiero que entiendas que, en ciertas situaciones, puedo ser útil y necesario. Mi propósito es alertarte ante posibles peligros y mantener tu seguridad en mente. Cuando aparece una amenaza real, es importante que estés preparada y tomes decisiones informadas.


Sin embargo, también deseo que no me permitas limitarte excesivamente. A menudo, me sobrepongo y te impido tomar riesgos, explorar nuevas oportunidades y disfrutar plenamente de la vida. Mi intención nunca ha sido paralizarte por completo, sino que encuentres un equilibrio en el que puedas enfrentar los desafíos con valentía.


En lugar de ignorarme o rechazarme, te insto a que trabajes en conjunto conmigo. Permíteme ser una voz que te alerte, pero no dejes que domine tus acciones. Aprende a reconocer cuándo estoy justificado y cuándo mis preocupaciones son excesivas. Tú eres más fuerte de lo que crees, y juntas podemos encontrar un equilibrio saludable.




Con sincero cariño y la mejor de las intenciones,

Tu viejo amigo, el miedo

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